Especie invasora

A pesar de mis ímprobos esfuerzos y las numerosas invocaciones a San Cucufato  para que me diera fuerzas en este trance, he acabado sucumbiendo a las presiones de mis lectores y regreso con una nueva entrega de mis vomitonas en prosa. Hoy quisiera referirme a uno de esos asuntos que nos gustan y nos preocupan a todos. No, no es la paz en el mundo ni el fin del hambre infantil. Tampoco que en la tierra reine el amor. Hoy vamos a hablar, amigos y amigas, de la naturaleza salvaje.

Aprendí de pequeño de mi añorado y llorado Félix cual era nuestro lugar en esta cagarruta cósmica que llamamos tierra. Somos solamente una especie más entre millones, lo siento. Lamento decepcionar a las beatas y a los supremacistas de de cualquier clase. No hay nada más que eso. Un mamifero pintón cuyas características diferenciales son estar siempre en celo, un gusto especial por pimplar y pasar absolutamente de todo lo que ocurre más allá de su zona de comfort. Vamos, que follamos como conejos, bebemos como camellos y nos importa el resto del mundo lo mismo que a un pez. Bueno, pero al menos somos los amos, dirán algunos. Puede, pero no muy diferentes de un escarabajo pelotero, rodeándonos de nuestra propia mierda para salir adelante.

El ya mentado Félix, que llenó nuestra infancia de anacondas, águilas reales y lirones caretos, tenía un interés especial por aquellos animales que, lejos de huir a toda leche de nuestra presencia, la buscaban en su propio provecho. No hablaba de ellos en sus programas, pero sí escribió y hablo mucho sobre ellos. De los gorriones, las cigüeñas, las ratas o los macacos. No llegó a tiempo de ver las invasiones de palomas y cotorras o a cruzarse por la calle con un jabalí. Pero, aunque nunca llegó a comentar nada al respecto, tuvo que convivir con otra que es el auténtico azote del mundo. No, no hablo de la suya y de la nuestra, nada más lejos. Es otra con la que convivimos día a día, taimada, astuta y muy frecuente. Y que con frecuencia muta para conquistar nuevos territorio y víctimas. Hablo, señores, del tonto del culo.

tonto

Si hay algo que caracteriza al tonto del culo es su asombrosa capacidad para el camuflaje y el acecho. Puede permanecer meses, e incluso años, a la espera y, cuando llega el momento, ataca sin piedad. Se reproduce con facilidad e hibrida sin problemas con nosotros, habiéndose observado el carácter dominante de sus genes. Habitualmente de padres tontos nace un hijo tonto. O más. Y sorprende también la sorprendente habilidad de adaptación a caulquier entorno. A poco que agucemos vista y oído no tardaremos en localizar al menos uno de ellos en el pueblo más remoto o en una gran urbe, ya sea sentado bajo un olmo en la plaza o navegando en las redes sociales. Este último es un hábitat en el que su tontuna navega con mayor velocidad. Basta con husmear un poco en una conversación de fútbol y localizar alguien que ha contestado “No se peleen. Dios les bendiga”. Ese es tonto del culo. O aquel que en medio de una cuasi guerra mundial publica las últimas tendencias, afirmando que los más cool son las mascarillas de Chanel. Ese también. Pero lo que más les define, con diferencia, es su afán por encontrar víctimas a los que bombardear con su armas de tontería masiva. Da igual de lo que queras hablar, ya sea de los hábitos de apareo de la mariposa de seda o de papiroflexia. En poco tiempo, el carácter omnívoro del tonto le perderá ya acabará mrodendo el anzuelo intentando contagiar su tontería. Varios estudios de la británica Saint Martin in the Fields University, en especial el Stupidity Invaders Report, han determinado que incluso individuos que se hacen pasar por seres humanos poseen, en estado latente pero de forma inequívoca, el gen de la tontería. También se refiere a la peligrosidad de los mismos, capaces de retorcer y manosear datos contrastados hasta convertirlos en otros de sentido contrario con el único fin de encontrar congéneres, En las conclusiones finales del estudio se advierte que la única forma de evitar posibles mutaciones en el ser humano es ignorar por completo al tonto del culo y, en la medida de lo posible, aislarlo en contenedores de basura de forma individual o colectiva, no superando jamás los veinticinco especímenes por contenedor para evitar fugas o derrames.

Finalmente, quisiera exponer, para una correcta identificación de esta especie, Una selección de los distintos nombres vernáculos extendidos por España. Está el tonto del haba (léase tontolaba), el tontopolla, el tonto a las tres (ignoro si los hay a otras horas), el tonto con balcones, el tonto de los cojones, el tonto de carrito, el tonto con puntillas (versión homófoba), el tontaina y el tonto de baba, entre otros. Hacer una descripción exhaustiva nos llevaría más tiempo y esfuerzo del que merece, pero se aceptan aportaciones con carácter científico. No considero necesario aclarar que dicha especie invasiva está expandida por todo el mundo, así como las infinitas denominaciones en otros idiomas. Por eso es preferible utilizar, para referirnos a ellos, el nombre científico: Cuasihomo cretinus, descrito por Linneo en 1732, siendo, por su abundancia, la segunda descrita por dicho científico, sólo por detrás de la Linnaea borealis.

Published in: on abril 8, 2020 at 8:48 pm  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://josepascua.wordpress.com/2020/04/08/especie-invasora/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

EL FONDO DE MIS BOLSILLOS

Mis pequeñas cosas y otras que encontré

Crónicas de Fauna

Mis pequeñas cosas y otras que encontré

Blog de lectura y relatos cortos

Mis pequeñas cosas y otras que encontré

Fran Zabaleta | Autor de novela histórica y divulgación

Mis pequeñas cosas y otras que encontré

A %d blogueros les gusta esto: